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“Si diriges una empresa, especialmente una pequeña, podrías pensar erróneamente que la tarea de garantizar la seguridad y la salud es ardua y costosa”, así lo señala Hans Horst-Konkolewsky, Director de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, para quien, en efecto, “en realidad es todo lo contrario, puesto que los casos empresariales que hemos estudiado demuestran que un nivel de seguridad y salud más elevado contribuye a una mayor productividad”.
La afirmación de Horst-Konkolewsky, aunque corresponde a la realidad europea, bien tiene cabida para las PYMEs latinoamericanas. En primera instancia, la búsqueda de mejores prácticas de salud y seguridad se ha vuelto estándar en el marco del concepto de buen gobierno corporativo, razón por la cual las grandes compañías velan no sólo por su cumplimiento a nivel interno, sino también a nivel de sus proveedores, muchos de los cuales son PYMEs. De allí que, adoptar buenas prácticas de seguridad y salud puede ser crucial a la hora de fortalecer y mantener alianzas con los clientes. Igual ocurre a nivel de las pequeñas y medianas empresas exportadoras, en tanto un buen desempeño en materia de salud y seguridad en el entorno laboral contribuyen a alcanzar los niveles de calidad que el mercado internacional exige.
Desde otro punto de vista, los gobiernos de la región adelantan esfuerzos por legislar la inclusión de buenas prácticas en materia de salud y seguridad. Tal es el caso de Venezuela, cuya Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (LOPCYMAT), obliga a las instituciones y empresas a cumplir con el objetivo de “trabajo seguro y saludable, la prevención de los accidentes de trabajo y las enfermedades ocupacionales, la reparación integral del daño sufrido y la promoción e incentivo al desarrollo de programas para la recreación, utilización del tiempo libre, descanso y turismo social”.
Desde luego, la puesta en práctica de esta ley y su asunción por parte de las empresas ha generado la necesidad de aplicar cambios acelerados en el entorno laboral. Si bien casi todos reconocen los beneficios de velar por la salud y seguridad de todos los empleados de una empresa, la legislación renueva la vieja pregunta de qué es más costoso: prevenir accidentes y problemas de salud ó acarrear con los costos que estos implican cuando ocurren.
Cuando de eficiencia y productividad se trata, pocos dudan que la prevención, a largo plazo, resulta más beneficiosa, sobretodo cuando contribuye a mejorar el desempeño en la empresa y a fortalecer las relaciones de confianza entre empresa, empleados y clientes. El problema, en el caso de las PYMEs venezolanas, al parecer radica en los gastos producidos por la implementación de los lineamientos de la ley. Según diversos expertos, un empleado venezolano “cuesta” entre 0,75% y 10% más que antes, cifra a la cual se suman los costos por la difusión de prácticas saludables y libres de incidentes en el entorno laboral.
Claro está, dependiendo del sector en el que las PYMEs operen, los riesgos laborales habrán de variar. Según Aurelio Concheso, ex-presidente de CONSECOMERCIO, “ahora hay un riesgo que antes no se conocía y que es el relacionado con la ergonomía”. Para Concheso, el cumplimiento de la ley, si bien en algunos casos podría implicar desventajas iniciales, a largo plazo proveerá un personal con mejor salud, reduciendo el ausentismo laboral, el pago de pensiones por incapacidad y la reparación de daños materiales y personales; factores que bien podrían incidir en el nivel de competitividad de una empresa.
Precisamente, el efecto que la salud y la seguridad tienen en la competitividad, podría bastar para optar por orientar la labor de los empleados y de la empresa hacia la integración de tales temas a sus rutinas laborales. A fin de cuentas, sin importar su tamaño, toda empresa que actúe de manera responsable no sólo aumentará su eficiencia, sino que hará valer su prestigio en esta área frente a terceros, sean consumidores, clientes o entes gubernamentales. No en balde, en Venezuela, asociaciones como VENANCHAM (Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria) y CONINDUSTRIA (Confederación Venezolana de Industriales) han realizado durante el último trimestre del 2007, numerosos talleres para PYMEs en materia de Salud y Seguridad para facilitar el cumplimiento de la LOPCYMAT.
En cualquier caso y más allá de la ley, parece inevitable la integración de prácticas saludables y seguras por parte de las PYMEs en toda Latinoamérica, en tanto cada vez más se comprueba el efecto que las mismas tienen en su desempeño.
Por supuesto, la simple adopción de medidas nunca es suficiente para introducir una cultura de salud y seguridad en una empresa, sea esta una gran compañía o una PYME. El factor clave reside en comprometer a todo el personal de la empresa, así como aliados, clientes y contratistas, en la adopción de actitudes libres de riesgo que a la postre aumentarán la competitividad tanto personal como empresarial.
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